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lunes, 8 de junio de 2015

Corre con paciencia

Nosotros luchamos por llegar a nuestra meta y alcanzar nuestro propósito en la vida, pero muchas veces dejamos la carrera por miedo, por lo difícil que es o porque hemos caído y no creemos que podamos levantarnos; pero esta última idea es muy falsa, aún existe una meta y podemos llegar.

En realidad, debemos aprender a correr hacia la meta con paciencia, aunque parezca contradictorio es la verdad. La perseverancia que tengas será un pilar importante para que puedas llegar a la meta.

Un claro ejemplo es el de esta gran deportista Gabriela Andersen, una mujer Suiza que corrió en 1984 en los Juegos Olímpicos en Estados Unidos. Pese a la terrible humedad y a la elevada temperatura, que estaba cercana a los 30ºC, 50 mujeres afinaban los últimos detalles y una de ellas estaba a punto de levantar la ovación más grande en la historia de los Juegos Olímpicos.

La posición 37 estaba a metros de llegar a la meta cuando Gabriela Andersen aparecía, el público se encontraba de pie asombrado y al borde del llanto, la atleta tenía paralizada la mitad de su cuerpo y aún seguía caminando con un solo sueño; llegar a la meta y que el trabajo de años por fin tuviera sentido.

Muchos pasaremos por un recorrido duro, difícil, que incluso nos marcará y lastimará, pero todo valdrá la pena porque al final llegaremos a nuestra meta y la corona de la Vida es la que nos espera como premio a nuestra perseverancia y paciencia en nuestra carrera.

No te des por vencido, sigue corriendo sin desmayar que lo que tienes por delante es mejor que cualquier trofeo.

La palabra de Dios dice “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
Filipenses 3:13-14 (RV-1960)



sábado, 6 de junio de 2015

Recién Casados, recién peleados???

Los conflictos son inevitables. Toda relación tiene tiempos difíciles. Una de las lecciones más arduas es aprender a solucionar los problemas y canalizar las diferencias de manera positiva.

He aquí algunos consejos que te ayudarán a resolver tus desacuerdos de manera positiva:

– Enfrenta el conflicto lo más pronto posible. Por lo general, el paso del tiempo por sí solo no mejora las cosas, sino que las empeora.

– Baja el tono de tu voz. No es lo que decimos lo que lastima, sino cómo lo decimos.

– No utilices frases tales como: “tú nunca…”, “tú siempre…”, “será que alguna vez…”, “por qué no puedes ser igual a…”. Habla con calma y adopta una actitud afectuosa. “Panal de miel son las palabras amables; endulzan la vida y dan salud al cuerpo”, Proverbios 16:24.

– Confronta el problema y no a tu cónyuge. Tu pareja no es tu enemigo; simplemente, es un ser humano con una opinión distinta a la tuya. No descalifiques ni insultes. “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto”, Proverbios 15:1, 18:21 (NVI).

– Trata un tema a la vez. No podrás arreglar todas las cuestiones que te preocupan en una sola charla. Es mucho mejor progresar seriamente en un área de tu relación, que simplemente intentar resolver todos los problemas.

– Se flexible. Retroceder, alejarse del conflicto, ceder para llevarse bien o “ceder un poco para tener un poco”, pueden ser estilos efectivos en la resolución de los conflictos. Si ambos ganan, la relación mejora.

– Aprende a escuchar. Toda persona quiere que se le preste atención cuando habla. Tu cónyuge merece esa consideración. No interrumpas mientras habla, valora sus apreciaciones y muéstrate receptivo en tus sentimientos.

– Pregunta a la otra persona si ha entendido. La mayoría de las peleas se originan o se acentúan porque no se ha entendido bien lo que se ha querido comunicar.

– Elije el momento oportuno. Las peleas empeoran cuando uno está cansado o de mal humor. Puedes llegar a decir cosas que más tarde lamentes. “Qué admirable es saber decir la palabra adecuada en el momento oportuno”, Proverbios 15:23.

– Nunca utilices la coerción. La intimidación, las amenazas y el uso de la fuerza, pueden conseguir un acuerdo de momento; pero, a la larga, no hacen más que debilitar la relación.

– Elije las batallas por las que vale la pena pelear. No toda discusión es necesaria. En ciertos momentos un olvido por la paz es mejor que todos los besos juntos, y un silencio de respeto es mucho más sensato que un grito autoritario. Elegir las batallas que queremos pelear es la mejor opción para sanar una relación con profundas heridas. “El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida”, Proverbios 12:18.


viernes, 5 de junio de 2015

Ánimo


“LAS DECEPCIONES SON INEVITABLES; EL DESÁNIMO ES POR ELECCIÓN NUESTRA” “Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí… ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle” (Salmos 42.3-5).

NOTICIAS

Pastor perdona al conductor que mató a sus dos hijos en un accidente de tránsito

“Tenemos en nuestros corazones, el perdón para este hombre que hizo esto, no fue la cosa más fácil de hacer, pero de alguna manera fue porque sabemos que Jesucristo nos ha perdonado”, dijo el pastor Gentry Eddings.

Un pastor de Carolina del Norte y su esposa perdieron a sus dos hijos en un accidente de tránsito ocurrido el 23 de mayo. Gentry Eddings, pastor, de la Iglesia Forest Hill en Charlotte, ha afirmado que ha perdonado al conductor, culpable del accidente.

Eddings y Hadley, su esposa que estaba embarazada, viajaban a una boda en automóviles separados cuando un camión golpeó el carro de la esposa de Eddings y a su hijo, mientras viajaban.

Dobbs, hijo de Eddings, murió cuando iba camino al hospital. Mientras que a Hadley Eddings la sometieron a una cesárea de emergencia para sacarle a Reed, el hijo recién nacido de los Eddings, quien murió dos días después del parto.

En el funeral de los niños, Gentry Eddings ofreció el perdón al conductor del camión, de acuerdo al diario norteamericano Christian Post.

“Tenemos en nuestros corazones, el perdón para este hombre que hizo esto, no fue la cosa más fácil de hacer, pero de alguna manera fue porque sabemos que Jesucristo nos ha perdonado la deuda a Hardley y yo… así que en cierto modo, era muy fácil de perdonar a un hombre que cometió este accidente”, dijo Eddings.

El pastor dijo que él y su esposa fueron capaces de pasar “momentos preciosos” con Reed antes de que falleciera.

“Los sostuvimos en nuestros brazos antes de que él se fuera con su hermano al cielo “, dijo Eddi
ngs.


A difundir video "juego charlie, charlie"

Amigo(a), Hermano(a), es importe difundir el siguiente video. El adversario es muy astuto. LA PALABRA DE DIOS NOS ALERTA A NO PARTICIPAR EN ACTIVIDADES DIABÓLICAS.

martes, 2 de junio de 2015

Con cariño para los amigos!!!

Que la gloria de Dios brille sobre Ti!!!!!!

Por un dólar

Hace años un predicador se mudó para Houston, Texas. Poco después, se montó en un autobús para ir al centro de la ciudad.

Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado un dólar de más en el cambio. Mientras consideraba que hacer, pensó para sí mismo, "Ah, olvídalo, es solo un dólar ¿Quien se va a preocupar por tan poca cantidad?, de todas formas la compañía de autobús recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios."

Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle el dólar al conductor diciéndole, "Tome, usted me dio este dólar de más."

El conductor, con una sonrisa le respondió, "Sé que eres el nuevo predicador del pueblo. He pensando regresar a la iglesia y quería ver que hacía ud. si yo le daba dinero demás".

Se bajó el predicador sacudido por dentro y dijo: "Oh DIOS, por poco vendo a Tu Hijo JESÚS por un dólar."

Nuestras vidas serán la única Biblia que algunos leerán, asi que no olvides ser ejemplo en todo los que haces.
1ª Timoteo 4:12
"Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.